Han pasado nueve meses desde la presentación pública de la versión 4.0 de Android pero sólo el 7,1% de los usuarios la tiene instalada en sus móviles. Los datos están tomados de los accesos a Google Play que da la propia Google, así que puede haber un margen de error por los usuarios actualizados que usen otras tiendas o repositorios para las app. Incluso con ese margen, sin embargo, las cifras apuntan a que en lugar de acelerar con cada nueva versión la velocidad a la que se actualizan los teléfonos baja.

Como era de esperar el número no ha tardado en usarse para hablar de la llamada fragmentación. En el universo Android coexisten móviles con una gran variedad de versiones del sistema operativo. Muchos usuarios no pueden actualizar sus teléfonos por falta de apoyo de los fabricantes, otros por falta de interés pero, ¿es realmente un problema?

Danny Sullivan, en Cnet, hace una lista de las funciones habituales del teléfono para estudiar la compatibilidad. En el día a día, en un caso real, es probable que un usuario apenas note mucha diferencia entre un teléfono equipado con la versión 2.3.3 y la versión 4.0 y muchos de ellos serían incapaces de contestar a la pregunta de qué versión del sistema operativo tienen instalado en su teléfono móvil.

La mayoría de los desarrolladores de aplicaciones usan 2.3.3 como el estándar de desarrollo así que salvo casos muy concretos hay aplicaciones suficientes. Como apunta Sullivan los compradores escogen sus terminales por una amplia variedad de razones y las apps disponibles no suele ser una de ellas o al menos no está muy alta en la lista de prioridades. Las imprescindibles, como Whatsapp, son multiplataforma. Facilidad de uso, tamaño, colores, diseño, precio… todas suelen ser más importantes a la hora de decidir.

Parte del problema es que en la red el discurso sobre la fragmentación aparece distorsionado. Bloggers y lectores tienden a ser usuarios entusiastas de la tecnología, conocen qué es lo último del mercado y las posibles ventajas y desventajas. Para ellos la frustración de no estar en la última versión es mayor.

Esto no quiere decir que no haya ventajas evidentes en tener un teléfono actualizado o que Google no deba hacer un mayor esfuerzo por lograr un calendario de actualizaciones más homogéneo. Aunque muchas aplicaciones funcionan con la versión 2.3 hay algunas exclusivas para la versión 4.0. La beta de Chrome es una de ellas y es, al menos para mí, en el mejor navegador móvil de Android.

La lista de mejoras de 4.0 es larga y para muchos usuarios la experiencia de la nueva versión sería mejor que la de la antigua pero con los móviles está pasando en cierta forma lo que ocurre en la informática tradicional, donde una nueva versión de Windows no se convierte en una avalancha de actualizaciones. En muchas ocasiones la nueva versión sólo entra en casa o el trabajo por la compra de un nuevo PC. Las reglas económicas son diferentes eso sí, la actualización de un sistema operativo para PC, por lo general, cuesta dinero, pero para el usuario lo que realmente importa es la funcionalidad del dispositivo y si no notan la falta de una característica es posible que muchos no se planteen actualizar salvo que el operador lo ofrezca de forma explícita.